Una regla de producción empareja una condición (el antecedente) con una acción o conclusión (el consecuente). Un sistema de producción reúne una base de reglas, una memoria de trabajo con los hechos del caso y un intérprete que repite un ciclo: busca las reglas cuyas condiciones se cumplen, elige una si hay varias en conflicto, la «dispara» y actualiza la memoria. El formalismo tiene raíces lógicas (Post, 1943) y fue central en los modelos de resolución de problemas de Newell y Simon.
Un ejemplo. Witten et al. (2017) muestran reglas aprendidas a partir de un pequeño conjunto de datos meteorológicos (aquí traducidas) (2017, pp. 10–11):
SI pronóstico = soleado Y humedad = alta ENTONCES jugar = no
SI pronóstico = lluvioso Y viento = sí ENTONCES jugar = no
SI pronóstico = nublado ENTONCES jugar = sí
SI humedad = normal ENTONCES jugar = sí
SI ninguna de las anteriores ENTONCES jugar = sí
Leídas en orden (una lista de decisión) clasifican bien todos los ejemplos; tomadas de a una, algunas son falsas.
Especies. Los sistemas expertos son sistemas de producción: MYCIN tenía unas seiscientas reglas obtenidas entrevistando a médicos, combinaba lógica y probabilidades y podía explicar su razonamiento (M. Mitchell, 2019, ch. 2; Shortliffe, 1976). ELIZA respondía con reglas de patrón y reensamblado (Weizenbaum, 1966). Y las reglas también se aprenden: de un árbol de decisión se lee una por hoja (Witten et al., 2017, p. 75).
La modularidad es parcial. Las reglas parecen «pepitas» de conocimiento independientes: se agrega una sin tocar las demás. Pero Witten et al. (2017) advierten que esa independencia es «something of an illusion» [algo así como una ilusión] (2017, p. 78): el resultado depende del orden de ejecución y de cómo se resuelvan los conflictos.
Ángulos lingüístico y filosófico. El término reaparece en las gramáticas formales: S → SN SV es una producción (Chomsky, 1957). Buckner (2024) subraya que un transformer produce
lenguaje gramatical sin reglas de producción explícitas (2024, p. 298). Ahí está
el debate entre GOFAI y conexionismo: en un sistema de
producción las reglas están escritas y causan la conducta; en una red, la conducta puede
ajustarse a reglas que no están representadas en ningún lado. La distinción entre seguir
una regla y actuar conforme a ella es, desde Wittgenstein, un problema filosófico por
derecho propio.