El nombre lo puso John Haugeland, con ironía afectuosa: Good Old Fashioned Artificial Intelligence (Haugeland, 1985, p. 112). Para él, la GOFAI no es cualquier artefacto inteligente sino una tesis empírica, heredera de la idea de Hobbes de que razonar es computar, con dos compromisos: (1) podemos lidiar inteligentemente con las cosas porque pensamos razonablemente sobre ellas, y (2) pensar razonablemente equivale a una facultad de manipulación «automática» de símbolos internos (1985, pp. 112–113). Newell y Simon lo formularon como la hipótesis del sistema físico de símbolos: un sistema así tiene «los medios necesarios y suficientes para la acción inteligente general» [trad. propia] (Newell y Simon, 1976, p. 116).
La apuesta descansa en lo que Haugeland llamó el lema de los formalistas: «si uno se ocupa de la sintaxis, la semántica se ocupa de sí misma» [trad. propia] (1985, p. 106). Un sistema formal interpretado cuyas reglas preservan la verdad —un cálculo lógico, por ejemplo— produce conclusiones verdaderas sin entender nada. De ahí salieron el Logic Theorist (Newell y Simon, 1956), los sistemas expertos como MYCIN, con unas seiscientas reglas extraídas de entrevistas a médicos (M. Mitchell, 2019, ch. 2), y Deep Blue, que combinaba búsqueda masiva con heurísticas programadas (Buckner, 2024, p. 26).
Sus virtudes son la transparencia y la explicabilidad: cada paso se puede leer. Su talón de Aquiles fue la fragilidad: el sentido común que los expertos usan sin saberlo no cabía en reglas, y los sistemas fallaban ante lo imprevisto (M. Mitchell, 2019, ch. 2). Fueron los investigadores de aprendizaje automático quienes adoptaron el rótulo, con algo de desdén (2019, ch. 2). Buckner (2024) describe la historia de la IA como un péndulo entre mucha estructura programada a mano (la GOFAI) y muy poca (el aprendizaje profundo) (2024, p. 26). Santelli (2026) lo dice con la metáfora del arquitecto y el jardinero: la GOFAI quería construir la inteligencia; las IA actuales se cultivan.
Pero sus preguntas siguen vivas. El debate sobre sistematicidad y composicionalidad es, en el fondo, la pregunta de si una red neuronal puede hacer lo que la GOFAI daba por supuesto; y el problema del anclaje se formuló primero contra ella. ¿Es la GOFAI una teoría refutada o un nivel de descripción que las redes podrían estar implementando sin saberlo?