«Sparks of Artificial General Intelligence: Early experiments with GPT-4» es un informe publicado en arXiv el 22 de marzo de 2023 por un equipo de Microsoft Research encabezado por Sébastien Bubeck, que había probado una versión temprana de GPT-4. Su frase central: dada la amplitud y profundidad de sus capacidades, GPT-4 «could reasonably be viewed as an early (yet still incomplete) version of an artificial general intelligence (AGI) system» (Bubeck et al., 2023). El ejemplo más recordado: pedirle que dibujara un unicornio en TikZ, un lenguaje para producir gráficos en LaTeX, y ver cómo el dibujo mejoraba a lo largo del entrenamiento.
El título funcionó como consigna. Para los entusiastas era la confirmación de que la hipótesis del escalamiento daba frutos; para los doomers, la alarma de que el reloj corría (IAG). La canción lo volvió piropo: «I see sparks of AGI in your eyes» (osmarks, s. f.).
Las críticas fueron metodológicas y retóricas. El trabajo no pasó por revisión de pares, evaluaba un modelo cerrado cuyos datos de entrenamiento nadie podía auditar (lo que impide descartar la contaminación de datos) y lo firmaba una empresa con enormes intereses comerciales en ese modelo. Además, como definición de inteligencia adoptaba la de un editorial de 1994 firmado por 52 psicólogos, «Mainstream Science on Intelligence», publicado en respuesta a las críticas a The Bell Curve; tras las objeciones, la referencia desapareció en la cuarta versión del informe (12 de abril de 2023). Para la filosofía, el caso sirve para discutir qué cuenta como evidencia de generalidad: una colección de demostraciones impresionantes, elegidas por los propios autores, no es una medición, y Chollet ya había advertido que evaluar habilidades en tareas sueltas no mide la generalidad (Chollet, 2019, sec. II.1.1) (ver medir la inteligencia y benchmark).