Vibe coding es programar con un modelo de lenguaje sin leer el código: se describe en lenguaje natural lo que se quiere, se acepta lo que el modelo escribe y, si algo falla, se le pega el mensaje de error y se prueba de nuevo. El término lo acuñó Andrej Karpathy, cofundador de OpenAI y exdirector de IA de Tesla, en un posteo del 2 de febrero de 2025: una nueva forma de programar en la que uno se entrega a las vibras, «fully give in to the vibes, embrace exponentials, and forget that the code even exists» (Karpathy, 2025). Él mismo la presentaba como algo apto para proyectos descartables de fin de semana, aceptando todos los cambios sin mirar las diferencias. El diccionario Collins la eligió palabra del año 2025.
La expresión prendió porque nombraba una experiencia nueva: personas que no saben programar construyen software funcional hablando, y programadores expertos delegan partes enteras de su trabajo en agentes de código que usan herramientas (uso de herramientas). Para los hyperos (doomer) es la democratización de la programación; para muchos ingenieros, una forma nueva y rápida de acumular deuda técnica.
Los críticos distinguen entre programar con ayuda de IA y abdicar de entender el código. Simon Willison advirtió que llevar el vibe coding hasta un código de producción es claramente riesgoso, porque casi todo el trabajo de ingeniería consiste en hacer evolucionar sistemas cuya calidad y legibilidad importan. Un ensayo controlado de METR con programadores experimentados de código abierto encontró que, con herramientas de IA de comienzos de 2025, tardaban un 19 % más, aunque creían haber ido un 20 % más rápido (Becker et al., 2025). Según resume Santelli (2026), Narayanan y Kapoor sostienen que el núcleo de la ingeniería, decidir qué hacer y entregar productos, no se automatiza aunque se acelere la ejecución. La pregunta de fondo es epistemológica y de responsabilidad: ¿qué significa ser autor, y responder por, un artefacto que nadie leyó?