En su formulación estándar, el significado de una expresión compleja está determinado por los significados de sus partes y por la manera en que se combinan. El principio admite dos lecturas: una metafísica (el significado del todo superviene sobre el de las partes) y una psicológica (los hablantes computan el significado ensamblando las partes según reglas tácitas). Aunque se lo llama «principio de Frege», Frege nunca lo formuló explícitamente: fue Carnap quien lo enunció y lo bautizó en honor a su maestro (Russin et al., 2025, sec. 2.1).
Con Chomsky y Fodor, la composicionalidad pasó de la semántica formal a la ciencia cognitiva: sería lo que explica la productividad (entender infinitas oraciones nuevas con medios finitos) y la sistematicidad del pensamiento. Si entendés el perro muerde al cartero y sabés qué es un gato, entendés el gato muerde al cartero. Las arquitecturas clásicas lo garantizan por diseño; las redes neuronales, que aprenden regularidades estadísticas sin estructura de constituyentes explícita, no (Russin et al., 2025, secs. 2.3, 3).
La cuestión se volvió experimental con conjuntos como SCAN, donde órdenes como jump twice deben traducirse a acciones y el conjunto de prueba exige combinaciones nuevas. Las primeras redes fallaban; luego distintos transformers alcanzaron buena o perfecta precisión mediante cambios de arquitectura, aumento de datos o metaaprendizaje (Millière y Buckner, 2024a, sec. 3.1). Queda la pregunta de cómo lo hacen. McCoy et al. (2026) muestran que las representaciones vectoriales de varias redes, incluidos LLMs en aritmética, lógica, código y lenguaje, pueden aproximarse con estructuras simbólicas de roles y rellenos, y que intervenir sobre ellas modifica la conducta del modelo como se predice.
Buckner (2024) agrega un matiz: lo difícil de la composicionalidad nunca fue concatenar rasgos, algo que cualquier asociacionista hace, sino fundirlos en un todo con sentido, una parte del problema que los tratamientos clásicos dejaron de lado (2024, p. 218). Si una red realiza implícitamente estructura simbólica, ¿eso vindica a Fodor o muestra que la composicionalidad no necesita símbolos explícitos?