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Glosario (MT) › Jerga de San Francisco

MT230

Punto Omega

También: noosfera

En inglés: Omega Point

Estado final de convergencia de la evolución cósmica según Teilhard de Chardin, reformulado por Tipler como cómputo infinito; escatología de fondo del entusiasmo tecnológico.

El Punto Omega es un concepto del jesuita y paleontólogo Pierre Teilhard de Chardin: el estado final hacia el que convergería la evolución cósmica, cuando la «noosfera», la capa de pensamiento que la humanidad teje sobre la biosfera, alcance su máxima unificación, identificada con Cristo. Lo desarrolló en Le Phénomène humain, escrito entre 1938 y 1940 y publicado recién en 1955, tras su muerte, porque Roma le había negado el permiso (Teilhard de Chardin, 1955/1959). El físico Frank Tipler lo reformuló en clave cosmológica: en un universo que vuelve a colapsar, una civilización que se expandiera por todo el cosmos podría realizar un número ilimitado de cómputos en tiempo finito, resucitar a los muertos por emulación y volverse indistinguible de Dios (Tipler, 1994).

En San Francisco el término sobrevive como teología de fondo del entusiasmo tecnológico. La singularidad, la superinteligencia benévola, internet como noosfera y modelos entrenados con casi todo lo escrito por la especie se prestan a lecturas teilhardianas. La canción lo anuncia con urgencia de predicador callejero: «The Omega Point's coming soon» (osmarks, s. f.).

Las críticas son antiguas y severas. Peter Medawar reseñó el libro de Teilhard en 1961 con una dureza que se volvió célebre (Medawar, 1961), y el cosmólogo George Ellis llamó al de Tipler «a masterpiece of pseudoscience»; además, el descubrimiento de 1998 de que la expansión del universo se acelera socava el colapso final que esa versión necesita. El interés del término para este glosario es otro: muestra cuánto del discurso sobre la IA hereda estructuras religiosas (un fin de la historia, una conciencia unificada, una redención por el cómputo). Santelli (2026) lo señala al desconfiar de «un movimiento mesiánico más», y Mitchell recoge la fórmula del «Rapture» tecnológico con que un periodista despachó la singularidad de Kurzweil (M. Mitchell, 2019, ch. 3). Doomers y aceleracionistas comparten, en este punto, una gramática escatológica; solo difieren en si el final es cielo o infierno (doomer).

Fuentes